lunes, 30 de marzo de 2026

DÍA 4: HACIA EL DESIERTO DE ERG CHEGAGA

 Hoy ponemos rumbo al desierto de Erg Chegaga el más extenso de todo Marruecos y el de más difícil acceso, y por tanto con muchos menos turistas.

La mayoría de los turistas visitan el desierto de Erg Chebbi porque se encuentra cerca de una población y por sus inmensas dunas que llegan a 150 metros. En Erg Chegaga las dunas son de menor tamaño, pero es mucho más extenso.

La otra gran diferencia es que para acceder a él es necesario atravesar una zona desértica que solo es posible acceder a él en 4x4, de unas 2/3 horas por pistas llenas de roca y arena.

Hoy nuestro guía Adi, venía con el traje típico del desierto.


Hicimos parada en TAMEGROUTE, antiguo centro de enseñanza y religión, caracterísiticas por su cerámica verde.

Visitamos una biblioteca que alberga más de 4000 manuscritos y que actualmente, es un punto religioso de referencia en Marruecos.


  


Desde allí nos adentramos a una kasbah muy peculiar que se encuentra enterrada, enterrada con el fin de soportar las altas temperaturas y donde además siguen viviendo cientos de familias de forma tradicional. 

Esta es la entrada a la kashba.


  

Es un entramado de calles princiaples y callejuelas que lo cruzan,

  

La casas son una especie de cuevas  hechas con adobe, en las que apenas entra luz, pero que gracias a eso, guardan temperaturas más frescas en el interior.
Sus casas son pequeños habitaculos donde no hay muebles ni enseres. Aquí pudimos hacer foto a una casa qeu estaba abierta. Y junto a ellas, pequeños corrales donde guardan a los animales.
  

El entramado de calles termina en un centro de cerámica que hacen al estilo tradicional.
Al entrar al centro hay una gran explanada al aire libre donde se trabaja la materia prima: arcilla extraída de galerías subterráneas, a la que añaden agua, amasan y la dejan reposar.

En el interior hay un espacio donde se muestra la curiosa forma de modelar los objetos en un torno manual movidos por los pies y hundido en el suelo. De esta manera se mantiene una temperatura agradable de cintura para abajo, algo importante en un sitio donde se alcanzan temperaturas más altas.
Según terminan la pieza de tornear, la dejan secar al sol varios días.


 

También vimos como hacían pigmentos naturales, en este caso, negro. 

Y por último, accedes a la zona de cocción, un pequeño patio rodeado de hornos de piedra y adobe en cuyo interior meten muchas piezas. Una vez metidas, se cierra el horno con piedras y se introduce por la parte de abajo una mezcla de hierbas del desierto y madera de palma, consgiuiendo altas temperaturas.

 

Este centro actúa como cooperativa, es decir, que el dinero se reparte entre todos. Sin lugar a dudas el centro de alfarería impulsa la economía de esta ciudad.



Y desde allí, nos fuimos a comer a H´mid y tras la comida nos adentramos en las pistas para acceder al desierto. Las pistas son parte del Paris Dakar.

Por el camino nos encontramos un grupo de avestruces. Qué risa, el guía llamó a una y vino a toda pastilla a ver si le dábamos de comer.

Y después visitamos unos puestos de unas señoras nómadas que viven en el desierto. Increíble, verdad?
 

Y tras un par de horas por las pistas de tierra, arena y rocas,dando botes como la montaña rusa,llegamos a nuestro campamento.


    

Dejamos las maletas y nos preparamos para hacer el paseo en dromedario hasta las dunas más altas.
Qué emoción.
  
 

 

  

 


La subida a la duna grande es una trabajera importante, no morimos varias veces.
   

De camino nos encontramos algún amiguete también
 
Y cuando llegamos arriba, flipamos en colores. 
Un mar de dunas.
Y desde allí vimos el atardecer.
 

 




  

    
  

SUEÑO CUMPLIDO

Cuando el sol se fue, nos bajamos la duna a toda pastilla hacia el campamento y nos preparamos para cenar.
    


 Y acabamos la noche alrededor de un fuego escuchando los tambores del desierto.


  

Sin lugar a dudas, un maravilloso día.











 

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