El trayecto de hoy ha sido en gran parte por carretera de montaña ya que para llegar a la zona desértica, es necesario atravesar el Atlas.
A lo largo del recorrido hemos ido haciendo paradas para descansar, ya que eran unas 3 horas hasta nuestra primera parada.
En una de las paradas hemos entrado en una tienda donde vendían productos hechos con argán y a través de una cooperativa de señoras, nos han explicado el proceso manual que llevan a cabo para conseguir el aceite.
Desde la recogida, la apertura de la cáscara, la selección de las semillas y el molido.
Por supuesto, nos hemos llevado varios productos de cosmética natural de argán para dejarnos las pieles suaves suaves.
A la hora de comer hemos llegado a AIT BEN HADDOU y hemos comido en un sitio que estaba lleno de moteros, así que hemos supuesto que el sitio iba a ser bueno. Y así ha sido. Nos han puesto el menú que tenían para ese día y no hemos dejado ni chichota.
A mi me está encantando la comida de este país, qué rico todo.
Y mientras que comíamos, nuestro guía ha ido a buscarnos un guía que hablara español, que nos estaba esperando a la salida, para llevarnos hasta las Kashba.
Asis forma parte de una de las 10 familias que viven allí gran parte del año.
Hay una especie de puerta principal que al parecer se hizo para algunas de las películas en las que este sitio ha servido como decorado, tales como Ben-hur, Gladiator, Juego de Tronos, El príncipe de persia, Lawrence de Arabia.
Y atravesando un campo de olivos y tierras cultivadas, poco a poco te vas adentrando a la Kasbah, que es una fortificación o ciudadela típica de la arquitectura marroquí, que se caracteriza por edificios de planta cuadrada hechos de adobe con 4 torres en las esquinas y muros defensivos.
A lo largo del recorrido hay muchísimas tiendas
Antes de salir de la Kasbah hemos aprovechado para comprarnos unos pañuelos para el desierto y hemos aprendido a ponérnoslos. Ya estamos listos para irnos a las dunas mañana. Oeeee oeeee oeeeee.
El sitio es maravilloso, aunque estaba llenito de turistas y al ser las calles tan estrechas a veces se hacía difícil avanzar. Pero sin duda, es un sitio que hay que visitar.
Nuestro guía ha sido un 10 de 10. Nos ha encantado hacer la visitar con él, que nos ha pedido unos 10 euros por persona (niños gratis).
Antes de salir de la Kasbah hemos aprovechado para comprarnos unos pañuelos para el desierto y hemos aprendido a ponérnoslos. Ya estamos listos para irnos a las dunas mañana. Oeeee oeeee oeeeee.
De allí hemos ido directos al Hotel a descansar.
Así que mañana continuaremos la aventura.





































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