Dedicado a mis amigos cazadores de Bambis, Tambores y Pumbas.
Estaba chilli la mañana.
Yo me atavié con ropa de abrigo, intentando ser precavida para no sufrir el intenso frío de Inglaterra, pero no terminé de vestirme hasta que no me coloqué mi abrigo campestre de peregrino, el gorro a lo Indiana Jones y la vara clásica para el azuzamiento.
Y nada, con estas ridículas pintas, me fui a experimentar lo que fue mi primera experiencia con el faisán y lo que se supone, es el arte de su caza.
Al evento fui acompañada de Mr. Lewis (the shooter) y la
Nuestro trabajo "Beating for a shoot", consistiá en dar golpes con una vara para que los faisanes se asustaran y echaran a volar. Así que nos pasamos todo el día andando en líneas paralelas, entre los prados y bosques de la zona, haciendo ruido para ver si a los billejos les daba por salir a pasear.
Y lo mejor del día, cuando terminábamos cada trilla, !!!ale a subirnos al camión¡¡¡, esta vez, en compañía de los susodichos pajarracos colgados de una cuerda, que con el baibén de la carretera no paraban de golpearnos la cabeza.
Ahora sí que puedo decir, que he tenido una "experiencia religiosa".