Así que cogimos nuestros bártulos y para allá que nos fuimos.
Primero se preparan los enseres
y una vez que los tienes listo, ale a tirar el cebo a la mar a ver si te llega la suerte


Y la faena se termina cuando vuelves a arrojar a los torpes cangrejitos, que a mi juicio, bien ricos sabrían en mi paladar.
Y colorín colorado esta narración se ha acabado.