miércoles, 9 de diciembre de 2015

De ruta por Suiza. 2ª Parte

Hoy ponemos rumbo hacia Montreux, que se encuentra al otro lado del Lago Leman.

Según hemos llegado al pueblo, que por cierto, es alucinante el enclave que tiene, nos hemos dirigido a la estación de tren para ir a Rochers-de-Naye, una estación de tren donde se encuentra una de las casas de Papá Noel (porque la otra se encuentra en Laponia).

El viaje se hace en un tren cremallera que sube por la montaña hasta más de 2000 metros de altura.
Como es de imaginar, el tren estaba repleto de niños.
 Los paisajes han sido alucinantes, aunque había mucha niebla y solo en algunas zonas se despejaba para ver las vistas. Al principio eran vistan al Lago Leman y a Montreux desde arriba (no he podido sacar fotos porque hemos aprovechado para darle la comida a Leo). Según hemos ido subiendo, ha aparecido la nieve (Yuhuuuuuu!!!)
 


Hasta llegar a nuestro destino...
 La GROTIE DU PERE NOËL
Pero antes de llegar a verle, hemos tenido que pasar por un túnel muy largo lleno de luces, donde había osos polares bailando, jajaja.

Pero por fin hemos llegado... ahíiii a lo lejos se encuentra Papá Nóel .
Cuando nos ha tocado el turno, hemos pasado a conocerle y hemos estado hablando un ratito con él y encima en español.
 Y luego como buen turista... hemos pagado la tasa Noelica de la foto, por un módico precio de 16 francos. Naaaa, una miaja.

Al terminar la visita hemos esperado el tren de vuelta en la calle, jugando un ratito con la nieve.
Eso sí, Leo no ha pasado nada de frío porque iba con más capas que una cebolla.

Una vez hemos llegado de vuelta a Montreux, nos hemos ido directos a uno de los mercadillos navideños más bonitos de Suiza, y que se encuentra en la misma ciudad.

Es una maravilla, pero no solo por lo bonito que son los puestos y el ambiente que hay, si no sobre todo por la situación del mismo. Aquí dejo algunas de las imágenes que he podido capturar hoy a lo largo de la tarde.

 



Aprovechando la hora de comer, nos hemos metido en un puesto que tenía una especie de comedor chulísimo, con unas vistas impresionantes al lago. Leo se lo ha pasado de vicio gateando por el suelo de moqueta y mirando tras el cristal.


De camino al parking he ido sacando alguna fotillo a los puestos para tener un recuerdo para la posteridad.
 




Ya se está haciendo de noche, y ahora toca coger el coche para nuestro próximo destino.


1 comentario:

Maria Luisa dijo...

Que gozada,con Papa No el y en la nieve.