Después hemos puesto rumbo a Lucerna. Aunque de camino hemos hecho alguna paradita para contemplar los paisajes.
Después de una hora y media en el coche, hemos llegado a Lucerna, una ciudad de toque medieval con mucha vida callejera.
A destacar, sus fachadas decoradas:
Las torres que custodian la ciudad:
Y que permiten disfrutar de estas vistas de la ciudad:
Y por supuesto, sus maravillosos puentes de madera:
Por no hablar de las vistas que te ofrecen los paseos que hay alrededor del canal:
Una vez finalizada la visita a la medieval Lucerna, nos marchamos hacia Berna, la capital de Suiza.
Al salir del parking nos hemos echado una partidilla al ajedrez, aunque muy rápida porque vamos con el tiempo un poco justo.
En general, ha sido una ciudad que nos ha sorprendido gratamente, tanto por lo elegante que es, como por la vida callejera que se respira.
Como hemos ido con el tiempo un poco justo, no hemos tenido más remedio que hacer una visita expres por la zona centro (una penita, porque nos hemos ido con la sensación de perdernos muchas cosas :<)
En primer lugar, hemos visto la catedral:
Sus calles principales:
Las vistas al río:
Y su Torre del Reloj:
La pena es que no hemos podido ver el Parque de los Osos, porque ya era muy de noche y, aparte, no lo hemos encontrado (joooo qué pena, lo dejamos pendiente para la próxima).
Y para terminar , hoy dormimos en Gruyeres, un pueblecito medieval que nos ha dado la bienvenida con un montón de luces navideñas (mañana con luz ya lo visitaremos tranquilamente).
Pero antes de dormir... una fundéu de queso:
Y otra de chocolate:
Ahora sí, ¡HASTA MAÑANA!


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