Hoy teníamos reservada la visita a unos de los dos campos de concentración más importantes y con mayores deportaciones durante la guerra.
Comenzamos la visita en AUTZWICHZ. Aquello no es solo un lugar, simboliza la capacidad humana de destruir y de recordar.
Aunque su visita puede resultar abrumadora, es esencial entrar allí con una mirada amplia para comprender los peligros del odio institucionalizado que el holocausto trajo consigo. Es tremendo pensar el sistema tan organizado que ingeniaron para llevar a cabo tal exterminio.
Y sobre todo, para evitar repetir la historia. 
En Autzwichz murieron al menos 1.1 millones de personas.
De allí, nos llevaron al segundo campo de concentración, Birkeanu, también conocido como Auschwitz II, donde se puede ver la magnitud de todo lo que se hizo allí. Echabas la mirada hacia el horizonte y no se veía el final del campo. Todo lleno de barracones y no se cuantos crematorios y cámaras de gas, de lo cual solo quedan escombros.
Entre 7000/8000 prisioneros encontraron vivos en el momento de la liberación el 27 de enero de 1945. Hoy todavía hay superviviente de aquello, pero muy pronto, no habrá nadie que pueda contar la historia de primera mano. Así que solo nos quedará la historia escrita y contada por otros.
Después de este chute de historia y sensibilidad... pasamos la tarde de nuevo en el barrio judío de Cracovia, pero antes fuimos a ver la famosa estatua del dragón, emblema de la ciudad.
Y hasta aquí nuestro viaje a la bella Polonia.
Hasta la siguiente!!













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