Era su primer viaje conmigo y teníamos que llegar a tiempo para recoger a la pequeña Harriet. Preparé la montura y como buena exploradora, cogí mi brújula (GPS), mis planos y despegué con tiempo suficiente por si ocurriera algún incidente.
Imaginaros mi estampa, cuando de repente, mientras yo continuaba concentrada por encauzar a mi rocín por el lado correcto, la brújula dejó de marcar el destino.
- Ay la Virgen del camino, ¿hacia donde me marcas tus hitos? Llévame con buen amparo hasta justo, tu ladito - Repetía una y otra vez.
- Ya tienes historia que contar a tus hijitos, ¿a que sí Saritagrillo?
Entre rezo y rezo, me vino la inspiración y por suerte encontré la señal para volver a mi camino. A tiempo llegué por fin, aunque lo mejor venía después.
Ahora, se acumulaban las tareas. Además de encontrar la dirección, hablar en inglés y conducir con precaución. Ahora ya sí sé, que se pueden hacer más de dos cosas a la vez.
Figuraros el plantel, - qué sudores, madre mía -, si en los mapas no aparece donde se encuentra la villa. Así que tras más de una hora con desorientación, nos decidimos a buscar una nueva solución.
-Mummy help us, pleaseeeeeeeeee-
2 comentarios:
Si es que os sacan de la ciudad y sin un GPS estais perdidos.
Os falta orientación rural.
Por cierto todo un rocín. jejeje.
Un saludo desde la verdadera tierra de Don Quijote.
PD. Deja de fumar maria, porque se te va la pinza con estas historias.
Tu primo Alberto.
Si dejaras de llamar rocín al coche no te pasarian esas cosas, que Don qUijote empezo con los molinos y tu vas por el mismo camino...
Bueno, espero que tengas ya dominado a tu rocín y no necesites mas GPs para perderte...
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